Guatemala destaca relación entre la gestión de los recursos naturales y cómo se invierten los beneficios en el desarrollo de las comunidades

Nueva York, EE.UU. 15 de julio de 2019. Nuestro país, por medio de la Directora de Gestión Pública para el Desarrollo, de la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia, SEGEPLAN, Keila Gramajo, tuvo una activa participación en el evento “Gobernanza de la naturaleza, paz y desarrollo sostenible”, en donde entre otros aspectos resaltó los desafíos que implica la globalización para la gestión de los recursos naturales y cómo se invierten los beneficios en el desarrollo de las comunidades, “así como los vínculos existentes entre el conflicto y los recursos naturales”.

El evento fue |organizado por la Unión para la Conservación de la Naturaleza –UICN-, la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre –WCS, por sus siglas en inglés- y el Gobierno de Francia, en el marco el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible, de la Organización de las Naciones Unidas –ONU-, que se celebra del 9 al 19 de este mes.

Gramajo inició su intervención señalando que la Agenda 2030 se destaca como el plan de acción internacional a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que reconoce al ser humano en el centro de las políticas públicas, así como un enfoque integral y exhaustivo. Por ello, se constituye en una visión equilibrada de los ámbitos económico, social, político-institucional y ambiental del desarrollo sostenible.

De esa cuenta, señaló que se debe trabajar hacia una implementación efectiva del principio de responsabilidades compartidas, pero diferenciadas entre los países y dentro de ellos. En ese contexto, consideró que debe existir un mayor enfoque sobre el respeto de las tradiciones ancestrales y los derechos de los pueblos indígenas, considerando el papel de los ciudadanos y el impacto que tienen en la gestión de los recursos, así como los mecanismos para promover su capacitación y articulación efectiva.

Entre los desafíos de la gestión indicó el manejo de los recursos naturales como una causa potencial de migración forzada ya que, “aunque principalmente responde a las condiciones económicas y de seguridad”, ya se correlaciona con los efectos del cambio climático.

En el caso de Guatemala, dio a conocer que la definición de las Prioridades Nacionales de Desarrollo, específicamente las de Acceso al Agua y la Gestión de los Recursos Naturales y la del Valor Económico de los Recursos Naturales, tienen como propósito evaluar la relación entre la naturaleza y la economía.

Agregó que el medio ambiente y los recursos naturales buscan una mejor comprensión de la interrelación que existe entre los ecosistemas, bienes y servicios que proporcionan, así como el impacto en la economía del país y cómo mantienen las funciones a largo plazo. Es decir, destacó, “romper con los enfoques tradicionales de la riqueza nacional, presentados en el Producto Interno Bruto –PIB- y otros modelos económicos. También se debe evaluar los servicios ambientales que se ofrecen a la población, pues ello permite a la sociedad tomar decisiones y abordar procesos de planificación sostenidos”, acotó.

Por otra parte, indicó que el análisis de país encontró los vínculos entre la valoración de los ecosistemas y la gobernanza efectiva, la gestión de los gobiernos locales e incluso la igualdad de derechos económicos y el crecimiento económico. “Hemos presenciado el efecto del cambio climático y los desastres naturales en los medios de vida de la población guatemalteca, lo cual se relaciona directamente con las oleadas en la migración y los reveses en la reducción de la pobreza”, resaltó Gramajo.

Asimismo, manifestó la convicción de que abordar la relación entre la naturaleza y la paz es un problema urgente y global, ya que ningún país existe aislado de los demás, y “menos cuando hablamos de protección ambiental”.

Para cerrar su intervención, comentó que la acción internacional debe contemplar enfoques diferenciados entre los países, teniendo en cuenta las particularidades de cada contexto, pero comprometiéndose con plena responsabilidad y cooperación. “La naturaleza no conoce fronteras y el cambio climático tampoco lo hace; sin embargo, es nuestra tarea participar en espacios como este para encontrar cursos de acción coherentes”, concluyó.


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