Planes de Desarrollo Municipal y Ordenamiento Territorial (PDM-OT) favorecen la implementación de la gestión de riesgo y el cambio climático

 

Guatemala, 13 de octubre de 2020. Hoy celebramos el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, y de acuerdo con Naciones Unidas, este año se trata de gobernanza. Agrega que “la pandemia de COVID-19 y la emergencia climática nos advierten de la necesidad de implementar una visión a largo plazo, con instituciones que planifiquen, que sean competentes y empoderadas, y que actúen en función de evidencia científica a favor del bien común”.

“Unas buenas estrategias nacionales y locales para la reducción del riesgo de desastres deben ser multisectoriales, que incluyan políticas en áreas como el uso de la tierra, los códigos de construcción, la salud pública, la educación, la agricultura, la protección del medio ambiente, la energía, los recursos hídricos, la reducción de la pobreza y la adaptación al cambio climático”, señala también Naciones Unidas.

Con la formulación del Plan Nacional de Desarrollo K’atun: Nuestra Guatemala 2032, en 2012, en un ejercicio participativo que lideró la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia –SEGEPLAN-, la Gestión de Riesgo se vincula como un elemento inherente a la panificación del desarrollo. Entre otros aspectos de relevancia, es de resaltar el ordenamiento territorial y la generación de capacidades de resiliencia por parte de la población.

Las Prioridades Nacionales de Desarrollo, de forma integral, y la de Ordenamiento Territorial en particular, incorporan la gestión del riesgo. Sus metas son al 2032: el 100 por ciento de los municipios cuentan con planes de desarrollo y ordenamiento territorial integral que se implementan satisfactoriamente; y, que los gobiernos municipales alcanzan una mayor capacidad de gestión para atender las necesidades y demandas de la ciudadanía. En ese sentido, el ordenamiento territorial incluye procesos y sistemas de gobernanza que se reproducen en los territorios. Las metas inciden entre otros aspectos en fortalecer la resiliencia. Los gobiernos municipales con mayor capacidad de gestión pueden generar procesos resilientes con capacidad de adaptación a riesgos por el clima y desastres naturales.

El ordenamiento territorial, explica el Subsecretario de Planificación y Programación para el Desarrollo, de SEGEPLAN, Luis Meza, “es darle un uso adecuado al territorio con base a su vocación y a sus potencialidades”. Agrega que en el país es evidente el crecimiento desordenado de la mayoría de los lugares poblados, por lo que es urgente tomar acciones para normar y regular el uso y la ocupación adecuada de los territorios.

Es importante señalar que el ordenamiento territorial está normado en la Constitución Política de la República, y el Código Municipal en sus artículos 142 y 143 establece el mandato a las municipalidades de formular y ejecutar planes.

Para brindar la asesoría y acompañamiento metodológico a las municipalidades, SEGEPLAN, por medio de la Dirección de Planificación Territorial (DPT) generó la Guía Metodológica para la elaboración del Plan de Desarrollo Municipal y Ordenamiento Territorial (PDM-OT), en sus versiones técnica y mediada.

Esta Guía señala que los PDM-OT favorecen la implementación de la gestión de riesgo, cambio climático y la adaptación basada en ecosistemas. Estos enfoques buscan la incorporación de criterios, orientaciones e instrumentos, que contribuyan al desarrollo resiliente y sostenible reduciendo los efectos de fenómenos naturales y otros causados por las acciones humanas que afectan el desarrollo. También establece los mecanismos para la coordinación interinstitucional en procesos de recuperación, rehabilitación o reconstrucción, contribuyendo al bienestar económico y social.

Incluye el reconocimiento de las amenazas (algo que puede causar daño a personas, lugares, trabajo, etc.) en función de las áreas que pueden ser afectadas, y las vulnerabilidades (situaciones propias que hacen débil a la población frente a una amenaza) la atención de éstas últimas se constituyen en aspectos claves para la planificación, para prevenir que la combinación de éstas aumente el riesgo a desastres en un lugar determinado.

Explica que también es importante considerar que Guatemala por sus condiciones de pobreza y falta de conocimientos sobre el tema, entre otras, es muy susceptible a los impactos del cambio climático, en especial las personas o comunidades que dependen en gran medida de los recursos naturales.

Conocer el territorio e identificar previamente las amenazas y las vulnerabilidades permite incluir intervenciones, directrices y lineamientos normativos en el PDM-OT, así como acciones que promuevan la mitigación y adaptación ante el cambio climático, expone también la Guía elaborada por SEGEPLAN.


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