padding-top:100px; Las legumbres, un poderoso súper alimento

Las legumbres, un poderoso súper alimento

Guatemala, 10 de febrero de 2021. Los frijoles secos (en sus distintas variedades), las lentejas y los guisantes son los tipos de legumbres más comúnmente conocidos y consumidos. En esta publicación exploramos su importancia a la luz de las Prioridades Nacionales de Desarrollo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El frijol es una especie de origen americano, posiblemente de México, Guatemala o Perú, y hallazgos arqueológicos indican que ya era consumido hace unos cinco mil años.

En Guatemala el frijol negro forma parte de la dieta básica de la población y se cultiva en todo el país. Las principales áreas de producción están en Petén, Jutiapa y Chiquimula, y es el segundo alimento más consumido (después del maíz). Se le prepara de distintas formas.

Por sus diferentes características, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), califica a las legumbres como “un poderoso súper alimento”. Por ello, se les considera un aliado para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Tal es su importancia, que Naciones Unidas ha dedicado un día para celebrar a estas semillas alimenticias a nivel mundial, desde 2016.

Un estudio de la FAO resume algunas de las características de estas plantas, que han sido parte de la dieta humana desde hace más de ocho mil años, tales como que se pueden almacenar durante meses sin que pierdan su elevado valor nutricional, aumentando la disponibilidad de alimentos entre cosecha y cosecha.

Además, el cultivo intercalado con las legumbres incrementa la biodiversidad vegetal y crea un paisaje más variado para animales e insectos. Asimismo, fomentan la agricultura sostenible y la protección del suelo.

El cultivo de legumbres necesita poca agua, en comparación con otras fuentes de proteínas; su diversidad genética permite seleccionar variedades adaptadas al cambio climático; reducen de forma indirecta las emisiones de gases de efecto invernadero; los agricultores tienen la opción de consumir y/o vender su cosecha, y los residuos de cultivos pueden utilizarse como forraje animal.

En resumen, la FAO sostiene que las legumbres constituyen un poderoso súper alimento, porque son fuente de proteínas, ricas en nutrientes y minerales, con alto contenido en hierro y zinc, cero colesterol, bajo índice glicémico y bajo contenido en grasa, no contienen gluten, son fuente de fibra y vitaminas del grupo B.

Por todas estas características, Naciones Unidas considera a las legumbres “un delicioso aliado para lograr la seguridad alimentaria, reducir la malnutrición y lograr un mundo con hambre cero”.

Las legumbres, agrega la ONU, son fundamentales para afrontar los desafíos de la pobreza, la seguridad alimentaria, la salud humana y la nutrición, la salud del suelo y el medio ambiente, contribuyendo así a realizar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular los ODS 1) Fin de la pobreza; 2) Hambre cero; 3) Salud y bienestar, 5) Igualdad de género; 8) Trabajo decente y crecimiento económico; 12) Producción y consumo responsables; 13) Acción por el clima y 15) Vida de ecosistemas terrestres.

Guatemala es uno de los países en la región con mayor porcentaje de población que vive subalimentada y en inseguridad alimentaria nutricional, factores que van íntimamente relacionados a la malnutrición (desnutrición crónica o aguda/sobrepeso y obesidad).

Un objetivo sectorial del Pilar Desarrollo Social de la Política General de Gobierno (PGG 2020-2024) es desarrollar y estimular la formación y las capacidades productivas de las familias en estado de pobreza y pobreza extrema asentadas en el área rural y áreas marginales de las zonas urbanas, por medio de programas de desarrollo productivo integrales para generar oportunidades de empleo.

Entre las acciones estratégicas para conseguirlo plantea: fomento del acceso a pequeños préstamos, así como a otros servicios financieros; el microcrédito para actividades productivas agrícolas y de transformación y programas de crédito de hasta un salario mínimo para apoyar proyectos de asociaciones comunitarias productivas de mujeres, jóvenes y adultos en situación de pobreza; así como el apoyo de líneas de crédito a las cooperativas de ahorro y crédito para el fomento productivo.

También el fortalecimiento del sistema de producción agrícola en territorios rurales comunitarios, mediante la organización campesina para fines productivos y de comercialización de sus productos; facilitar el acceso a los mercados a los pequeños productores; la promoción de encadenamientos productivos con empresas exportadoras, y fortalecimiento de los sistemas de riego y microrriego, mediante la implementación del Plan Nacional de Riego y Drenaje.


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